LOS CONSEJOS DE UN PADRE


El Len, el rey de las selvas, agonizaba en el hueco de su caverna....

 su lado estaba su hijo, el nuevo len, el rey futuro de todos los
animales.

El monarca moribundo le daba penosamente el ltimo consejo, el ms
importante.

--Huye del hombre--le deca:--huye siempre; no pretendas luchar con l.

Eres seor absoluto de los dems animales, no los temas; domnalos,
castgalos, devralos si tienes hambre.

Con todos puedes luchar,  todos puedes vencer; pero no pretendas luchar
con el hombre: te dara muerte y sin piedad, porque es cruel, ms cruel
que nosotros.

--Tan fuerte es el hombre?--pregunt el hijo.

--No es fuerte, no--replic el padre.--Y continu diciendo:--De un
latigazo de tu cola le podras lanzar por los aires como al ms
miserable animalejo.

--Sus dientes, sus colmillos, son poderosos?

--Son despreciables y ridculos: valen menos que los de un ratoncillo.

--Sus uas, son tan potentes como mis zarpas?

--Son mezquinas y  veces las lleva sucias; no, por las zarpas no
conseguira vencerte.

--Tendr melenas como stas, que nosotros sacudimos orgullosos?

--No las tiene, y algunos son calvos.

Aqu el len moribundo abri enormemente la espantosa boca..., y lanz
el ltimo rugido.

Despus slo pronunci estas palabras:

--Mi consejo, mi ltimo consejo; no luches con el hombre... huye... huye
del hombre....

Se estremeci su cuerpo; dobl majestuosamente la cabeza, y muri el
len padre.

Empez el reinado del len hijo.

Cuando ste comprendi que su padre haba muerto, no llor, porque los
leones no lloran; pero se tendi junto  l, acerc su cabeza enorme 
la enorme cabeza del len difunto, y as se qued un rato. Los dos
hocicos se unieron: el ardiente y el helado. Las dos melenas se
mezclaron....

Al fin el hijo se levant: sacudi cola y melenas y rugi....

Sali de la caverna:  zarpazos hizo rodar unos cuantos pedruscos, hasta
cerrar completamente la entrada. El len muerto tena ya su tumba, ni
ms ni menos que un faran.

El len vivo se alej por el monte y trompete el nuevo reinado con tres
poderosos rugidos; pero aquella noche no devor  ningn animal: no
tena hambre. Durmi poco y lo poco que durmi fu soando con el ltimo
consejo de su padre. El hombre! El hombre! Por qu? Sera el hombre
tan temible?

 la maana siguiente despert y se ech por el mundo....

De pronto son algo estrepitoso y terrible: algo  modo de rugido. Deba
de ser el hombre que ruga.

Pero no: era un borrico que rebuznaba con rebuznos formidables.

El len, por impulso que no pudo contener, acometi al borrico, le
derrib y le sujet con sus poderosas garras.

--Eres el hombre?--le pregunt.

--No--contest el pobre animal.--No soy el hombre, aunque he odo decir
que algunos se parecen  m! Es un burro, es un borrico, se dice de
muchos....

--Dnde encontrar al hombre?

--Sigue este valle, salva esa montaa y quiz lo encuentres al otro
lado.

El len solt al borrico y sigui su camino.

De pronto, algo se le enred  una pierna; era una serpiente. Con
violenta sacudida la arroj  distancia; di un salto y la sujet con la
pata.

--Eres el hombre?--le pregunt.

--No soy el hombre; soy la serpiente.

--Se parece  ti?

--Algunos  m se parecen; como yo, se arrastran; y como yo, son
venenosos.

--Dnde encontrar al hombre?

--Sigue por la montaa.... Pero djame, que pesas mucho.

Y forceje la serpiente y quiso morderle.

--Eres un animal muy feo--dijo el len....

Y aplast y desgarr al reptil.

Continuando su camino pas la cresta de la montaa y empez  bajar.

De pronto vi un animal que corra, y saltando sobre l, sin esfuerzo
alguno lo sujet, porque era pequeo y poco robusto.

--Quin eres? Acaso eres el hombre?

--Soy el zorro--dijo el animalejo,--y valgo tanto como el hombre por mi
travesura; entro en sus corrales y me como sus gallinas, y l slo
aprovecha las que yo le dejo.

--Pero le conoces?

--Mucho.

--Pues, ven conmigo.

Y el len y el zorro penetraron en el bosque.

En esto salt un mono, se subi  un rbol y desde arriba hizo gestos
burlescos  su dueo y seor, el rey de las selvas....

--Qu animal es se?--pregunt el len al zorro;--es acaso el hombre?

--No es el hombre; pero se le parece mucho. Algunos suponen que son
hermanos, , por lo menos, primos....

--Adelante!  buscar al hombre!... Un ser que se parece al borrico por
el entendimiento,  la serpiente por lo rastrero y venenoso, al mono por
la figura, y  quien el zorro le come las gallinas!  l!  l!--rugi
el len con poderosos rugidos.

Otro animal le cerr el paso; le desafi valiente; le ladr furioso.

--No hables mal del hombre, animal, brbaro y salvaje. El hombre es
bueno, es noble, es mi compaero: parte conmigo su pan, duermo  los
pies de su cama. Si le ofendes, me ofendes  m: si luchas con l,
luchar  su lado; mi cuerpo ser escudo que pare tus zarpazos.

--Eres valiente--dijo el len.--Quien cuenta con tan buen amigo, algo
bueno tendr.

--El hombre no tiene nada bueno, como no sean sus gallineros--refunfu
el zorro.

Pero un guila real lleg desde un picacho y tom parte en la discusin.

--Calla, animalejo ruin: el hombre es un animal de cuenta: lo digo yo,
que miro las cosas desde arriba....

El len levant la cabeza, y pregunt:

--El hombre vuela como t?

--l no vuela: pero en su cabeza, como en jaula misteriosa, lleva una
ave que vuela ms que yo y que sube ms alto.

--Cmo se llama?

--El pensamiento.

--No le conozco.

--Tampoco yo.

El len se qued pensativo. Qu sera el hombre? Los borricos hablaban
de l con desprecio, las serpientes con envidia, los zorros con burla,
los monos le imitaban; pero el perro le defenda y el guila le
respetaba, y su padre, el ms poderoso len de los bosques, mostr temor
al hablar del hombre.

Qu debera hacer? Respetar la ltima voluntad del len moribundo 
buscar resuelto y domar valeroso al que pretenda ser rey de la
creacin?

Vacil, pero el zorro le dijo:

--Eres el animal ms fuerte que existe: eres nuestro soberano, y vas 
huir cobardemente ante el hombre, de quien me burlo yo as todos los
das y todas las noches?...

--Y el consejo de mi padre? Y su memoria que yo respeto? Y su
experiencia?

--Tu padre estaba chocho: los aos apagaron su entendimiento y gastaron
su fuerza.

El len se decidi  buscar al hombre y  combatir con l.

Continu caminando por el bosque con el zorro al lado, el perro delante,
el mono de rbol en rbol y el guila por los aires.

Al fin, el zorro le dijo:--Mira, all est. Aquel que va  caballo con
arco y flechas, aqul es el hombre.

--Pero aquel animal que cruza  lo lejos es muy grande y tiene cuatro
patas, y t me dijiste que el hombre se pareca al mono.

--Es que el hombre,  veces, tiene cuatro patas  las merece--replic el
zorro con sorna.--De todas maneras, has de saber que aquel hombre va 
caballo.

--Pues  l!--rugi el len, y avanz potente y valeroso.

Empez la lucha.

El hombre  veces hua,  veces disparaba una flecha; y en retiradas y
acometidas y evoluciones, atrajo al len hacia unos matorrales.

De pronto, al dar el len un salto, le falt tierra y cay en un foso
profundo.

Quiso salir y sinti que unas fuertes ligaduras le sujetaban manos y
pies, y todo el cuerpo.

Haba cado en una trampa; estaba perdido. Despus de bregar un rato lo
comprendi, y murmur con roncas voces:--Mi padre tena razn, deb huir
del hombre: pero ya es tarde; y se dispuso  morir con dignidad....

Se qued inmvil y dobl la majestuosa cabeza.

Al borde del hoyo se asomaron con curiosidad el hombre, el perro, el
zorro y el mono; el guila mir desde arriba.

El hombre le arroj una piedra al len  ver si poda aplastarle la
cabeza.

Pero el len le dijo:

No me pegues ni me hieras en la cabeza.... Hireme con una de las
flechas EN LOS ODOS; los culpables son ellos, que no oyeron el consejo
de mi padre: hireme EN EL CORAZN, que no le quiso ni respet como
deba.

Y volvindose el len, present el noble pecho.

El hombre, que  veces es compasivo, atendi  su ruego, le dispar una
flecha y el len qued muerto en el fondo de la fosa.

El hombre se inclin gozoso, pensando:--Hermosa piel; se la arrancar en
cuanto me asegure que ha muerto.

El zorro se desliz mirando al hombre de reojo, y diciendo para
s:--Ahora que ests entretenido, voy  comerme tus gallinas.

El mono salt sobre el perro, y en l se mont imitando al hombre;
caballo perruno y caballero cuadrumano, salieron corriendo por el
bosque.

El guila se remont, diciendo:--El hombre mat al len; hay que subir
mucho para que no me alcance; quin sabe si algn da me alcanzar?
